El Sistema Nervioso Central (SNC), está constituido por dos estructuras: el encéfalo y la médula espinal. El encéfalo a su vez está integrado por el
cerebro,
el cerebelo y
el tronco cerebral y está rodeado por una estructura ósea rígida denominada cráneo.
El cerebro es una masa de tejido blanda que está protegida por los huesos del cráneo y por unas membranas llamadas meninges. En su interior fluye el líquido cefalorraquídeo que discurre entre las meninges y a través de otros espacios llamados ventrículos.
Está formado por dos hemisferios que se unen por una estructura denominada cuerpo calloso. Cada hemisferio se divide en 4 lóbulos y cada uno de ellos tiene sus funciones. El lóbulo Frontal controla el razonamiento, las emociones, parte del habla y de los movimientos; el Parietal: controla las sensaciones del contacto, el dolor, la temperatura y parte del habla.; el Temporal controla la memoria, el sentido del oído, y parte del habla; el Occipital controla la visión.
El cerebelo se sitúa en la parte posterior del cráneo y es el responsable principalmente de la coordinación y del equilibrio.
La médula espinal se encuentra dentro de la columna vertebral y se extiende a continuación del encéfalo y sirve de comunicación con el resto del organismo.