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Tratamiento del cáncer de vejiga

4 de July de 2011, a las 14:09:47
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Una vez conocido el estadio del cáncer de vejiga se planifica el tratamiento más adecuado en función del estadío concreto. Dado que diferentes especialistas deben participar en el tratamiento, como son oncólogos radioterápicos, oncólogos médicos, urólogos, etc, las decisiones terapéuticas se toman en los llamados “comités de tumores”, donde se analiza cada caso de forma individual y se toma una decisión consensuada para cada paciente. Disponemos de comités de tumores en los hospitales de la red sanitaria pública andaluza que garantizan que cada paciente con cáncer de vejiga va a recibir el tratamiento más adecuado a su caso.

Estadios 0 y I:

Los pacientes con tumores de vejiga en estadios 0 y I se curan con el tratamiento adecuado en la gran mayoría de los casos, aunque pueden tener un riesgo relativo de volver a aparecer. El tratamiento y el seguimiento de estos tumores lo realizan habitualmente los médicos especialistas en Urología. Según el estadio, 0 ó 1, el grado del tumor y la presencia de otros factores, el tratamiento consistirá en extirpar el tumor mediante cistoscopia o resección transuretral y posteriormente se valora administrar tratamiento complementario en el interior de la vejiga mediante inmunoterapia o quimioterapia.

La quimioterapia que habitualmente se utiliza es Mitomicina C. Estos tratamientos se administran a través de una sonda, en una o varias instilaciones, repetidas a lo largo de varias semanas y habitualmente se toleran bien, aunque en ocasiones pueden producir síntomas de irritación en la vejiga.

En la inmunoterapia se utiliza lo que se denomina la BCG: se trata de partes del bacilo de la tuberculosis, no activo, que se ha demostrado que activan “las defensas” del organismo haciendo que los linfocitos NK (natural Killer), detecten las células tumorales y las destruyan antes de que se desarrollen. De alguna manera es utilizar las propias defensas del organismo como “aliados” para que destruyan el tumor y permanezcan “vigilantes” para cuando aparezca una célula tumoral destruirla.

Estadio II:

En los pacientes con estadio II el tumor llega a la capa de músculo de la vejiga. El principal problema de estos pacientes es que presentan riesgo de que la enfermedad origine metástasis a medio o largo plazo o incluso las haya producido ya, por lo que se realizan las pruebas adecuadas en cada caso para confirmar que no hay metástasis.

Existen varias opciones de tratamiento:

Cistectomía radical: consiste en quitar la vejiga y algunos de los órganos adyacente. En algunas ocasiones también se extirpan los ganglios linfáticos cercanos. Es el tratamiento más habitual. Su mayor inconveniente es que al desaparecer la vejiga, no es posible orinar de forma natural. Las soluciones más frecuentemente utilizadas para orinar son:

  • Realizar una derivación urinaria: consiste en desviar los uréteres al abdomen, a través de un orificio. A dicho orificio se fija mediante un anillo adhesivo una bolsa de plástico para recoger la orina. La bolsa se va vaciando y reemplazando de forma periódica, se denomina técnicamente “urostomia”.
  •  Realizar una neovejiga: con tejido del intestino se realiza una bolsa a la cual se conectan los uréteres para recoger la orina. Esta neovejiga queda en el interior del cuerpo y no es necesario llevar una bolsa, por lo que es más cómodo para el paciente. Sin embargo, no siempre se puede realizar esta técnica y en algunos casos se asocia a complicaciones. El urólogo valora la posibilidad de realizar una neovejiga en cada caso y sus posibles beneficios e inconvenientes.

 

Tratamiento conservador:

 Consiste en eliminar el tumor evitando quitar la vejiga. Estas técnicas sólo pueden ser realizadas por equipos con experiencia y que trabajen de forma coordinada, y se aplicarían a pacientes seleccionados. Por ello es fundamental presentar los casos en el Comité multidisciplinar de Tumores.

 Hay varias alternativas:

  •  Resección transuretral: Puede ser una opción para tumores poco invasivos. Debe ser profunda, ya que debe llegar a la capa muscular. En ocasiones puede existir riesgo de perforación de la vejiga, aunque este riesgo es habitualmente bastante bajo.
  • Cistectomía parcial: Consiste en quitar sólo una parte de la vejiga y dejar el resto. Esta técnica requiere experiencia del equipo quirúrgico.
  • Radioquimioterapia: Es la maniobra de conservación vesical por excelencia. Consiste en usar a la vez radioterapia y quimioterapia (que potencia los efectos de la primera) en pacientes seleccionados, obteniéndose buenos resultados y con la ventaja  de conservar la vejiga. Se debe vigilar la función renal, durante el tratamiento.
  • Radioterapia exclusiva: Es otra opción de conservación de la vejiga, pero se reserva para los pacientes con peor función renal o algunos ancianos.


Tratamiento complementario:

 El tratamiento complementario no siempre se administra, va a depender del estadio de la enfermedad y de las características del paciente.  El tratamiento se puede realizar de 2 formas:

  •  Tratamiento neoadyuvante: Es cuando se administra quimioterapia antes del tratamiento quirúrgico. Actualmente esta opción ha demostrado beneficios en la supervivencia en la mayoría de los tumores de vejiga músculo-invasivo.
  • Tratamiento adyuvante: Consiste en la administración de quimioterapia tras la cirugía. Se aplicará a aquellos pacientes que no se beneficiaron de la quimioterapia previamente a la cirugía.

 

Estadio III:

En los pacientes con estadio III sólo está afectada la vejiga, pero de manera más profunda que en los estadios II. Por lo tanto el tratamiento es similar, pero suele ser más agresivo y suele consistir en cistectomía radical, radioterapia o quimiorradioterapia. También puede aplicarse tratamiento complementario, siguiendo las mismas orientaciones que en los pacientes con estadio II.

Estadio IV:

Los pacientes con estadio IV tienen afectación de la pared del abdomen o de la pelvis (T4b) o, con mayor frecuencia, presentan enfermedad en los ganglios linfáticos o incluso metástasis a distancia. El tratamiento con cirugía, además de ser más complicado, no suele producir la curación de la enfermedad, por lo que no suele realizarse. Las opciones de tratamiento son varias e incluyen:

Radioterapia o quimiorradioterapia:
Puede ser eficaz para retrasar o incluso eliminar el tumor en los casos en los que están afectados los ganglios, pero no existen metástasis en otros órganos. También puede emplearse radioterapia para tratar algunos síntomas como dolor, hemorragias de la vejiga, etc.… La toxicidad de la radioterapia incluye irritación de la vejiga y puede producir molestias al orinar; e irritación del tubo digestivo que puede producir molestias digestivas, principalmente diarrea. En algunos casos puede producir hemorragias tanto en la orina como en el tubo digestivo.

Quimioterapia:

Los tumores de vejiga suelen ser sensibles al tratamiento con quimioterapia. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas o retrasar su aparición y aumentar la supervivencia de los pacientes. Los principales esquemas de quimioterapia se basan en los fármacos cisplatino, gencitabina y taxanos. En algunas ocasiones se sustituye el cisplatino por carboplatino. En la mayoría de los casos se administra una combinación de fármacos.

 Suele administrarse un número limitado de ciclos de quimioterapia, en torno a seis, pero el número puede variar en función de la respuesta al tratamiento y de la toxicidad que se observe. Para más información sobre los efectos secundarios se puede consultar en este mismo foro de Onconocimiento la información extensa que hay disponible.

En los casos en los que este tratamiento no funcione, se puede valorar emplear otro tipo de quimioterapia, lo que se denomina “una segunda línea de quimioterapia”.

 Aunque en el Estadio IV la enfermedad no es curable, si se puede controlar y “cronificar” todo lo posible esta situación, siendo siempre el objetivo fundamental la calidad de vida, en términos de control de los síntomas, dolor, cansancio… etc.

 La investigación clínica en este campo es muy abundante y se están realizando ensayos clínicos con nuevos tratamientos antidiana molecular.

 Los ensayos clínicos prueban nuevos fármacos o técnicas que se cree que pueden mejorar la evolución de la enfermedad. Son diseñados por profesionales con mucha experiencia en el tratamiento de las enfermedades en las que se realizan los estudios. La participación en los ensayos siempre es voluntaria. Cada ensayo está diseñado para pacientes con unas características determinadas.

 

 

Editado por pioa el 8 de June de 2015, a las 13:05:07. Motivo: Aztualización
 
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