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Terapia nutricional

6 de June de 2016, a las 12:18:29
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El vínculo entre alimentación y riesgo de cáncer es complejo y no es fácil de establecer de forma unidireccional, principalmente, porque cualquier dieta contiene productos muy variados y porque cualquier tipo de cáncer se  asienta sobre una persona concreta con su genética, constitución personal, estilo de vida, etc. y todos estos factores- entre otros- tienen relación con el cáncer.

En primer lugar analizaremos en este apartado las dietas más habituales dentro de las MAC:

  • Macrobiótica:

Su base filosófica es  la teoría o concepto oriental del yin y el yang. Se clasifica a las personas en función de la relación del yin y del yang presentes en la personalidad de cada individúo y, en relación a ello, se les recomienda una dieta “personalizada”. Las dietas macrobióticas suelen ser bastante restrictivas y su  finalidad sería corregir “los desequilibrios entre yin y el yang” que -según esta filosofía - son los responsables de la enfermedad.

En su composición, no se aconseja el consumo de leche ni sus derivados, huevos, ni alimentos procesados. Tampoco se aconseja el consumo de alimentos grasos y fríos. La dieta macrobiótica es predominantemente vegetariana, a base de alimentos enteros, especialmente los granos (y particularmente el arroz integral), vegetales, frutas, leguminosas y algas marinas. Se aconseja que los alimentos sean productos de estación, de cultivo local y preferentemente biológicos.

La dieta macrobiótica estándar no suele admitir ningún producto  animal con excepción de una pequeña cantidad de pescado blanco. Pero dentro de la dieta macrobiótica hay algunas variedades:algunas  permiten comer  carnes blancas o pescado una o dos veces por semana pero también existe la variedad vegana estricta.

Esta dieta ha alcanzado gran popularidad en los últimos años,  y se han convertido en“una dieta de moda”  por haberse difundido en la prensa su uso entre “personas famosas”.

Los estudios realizados indican que esta dieta puede comportar deficiencias de nutrientes como vitaminas y minerales fundamentalmente, máxime, si se aplica a personas con enfermedades serias como el cáncer.  En casos más extremos,  puede conllevar riesgo de desnutrición proteica y pérdida de peso.

En Oncología, esta  dieta no está recomendada.

  •  Terapia Gerson

Según su inventor Max Gerson (1881-1959) las enfermedades son causadas por “la acumulación de toxinas en el organismo”. Estas toxinas llegarían hasta nuestro organismo fundamentalmente a través de los “alimentos que comemos y sus contaminantes como pesticidas y fertilizantes”. El objetivo teórico de esta terapia metabólica sería  eliminar las toxinas del cuerpo y mejorar la función inmune para que el cuerpo pueda "combatir" el cáncer.

Se trata de una dieta básicamente vegetariana con restricción de sodio,  grasas y proteínas, con ingesta abundante de jugos de frutas y vegetales orgánicos crudos, ingeridos con cierta periodicidad,  junto a la administración de suplementos de potasio, extractos tiroideos, enzimas pancreáticas…etc.

Además de  la dieta deben  usarse enemas de café para “ayudar a la desintoxicación del organismo”.

La evidencia científica disponible no respalda los argumentos de que la terapia Gerson sea eficaz en el tratamiento del cáncer.

Su práctica no está aprobada en los Estados Unidos, por su ineficacia y porque puede resultar peligrosa. La American Cancer Society  en su página web,  cuestiona su uso y enumera los riesgos de esta terapia.

Esta terapia  comporta  riesgos para la salud: riesgo de deshidratación  y pérdida de micronutrientes  a causa los enemas,  riesgo  desnutrición proteica  y deficiencias de nutrientes...etc.

En Oncología, esta  dieta está desaconsejada por su probada ineficacia  y por los riesgos que comporta.

  • Regímenes Kelley/González

Ambos regímenes combinan determinadas dietas, con suplementos nutricionales, enzimas y enemas de café. Son modificaciones de la terapiaGerson.

Las dietas estarían  adaptadas al “tipo metabólico” específico de cada paciente. Se trata de  dietas restrictivas,  básicamente vegetarianas que incluyen gran cantidad de  suplementos diarios, a base de vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas y concentrados glandulares de origen animal. En el régimen de Kelly se incluyen terapias mente-cuerpo  y osteopatía.

No hay  evidencia alguna de su eficacia y la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos no ha aprobado su uso como tratamiento contra el cáncer.

Este régimen puede implicar riesgos para la salud. No está aconsejada para pacientes con cáncer por su ineficacia probada y por los riesgos que comporta.

  •  Dieta alcalina

Su base teórica, propuesta por Edgar Cayce (1877-1945), es que cuando las células y los tejidos del organismo están en unas condiciones ácidas  (con pH  entre 6,5 a 7,0 o inferior), pierden su capacidad para oxigenarse  y aumentan así sus probabilidades de convertirse en cancerosas. Por el contrario, cuando las células se desarrollan en un medio alcalino(con pH por encima de 7.0) las células cancerosas tienen dificultades para sobrevivir debido a la alta cantidad de oxígeno presente y mueren.

Siguiendo con esta argumentación, se clasifica a los alimentos según su grado de acidez, quedando eliminados de la dieta los denominados acidificantes. Son considerados  como tales: la azúcar refinada y todos sus productos, las carnes blancas y rojas, derivados lácteos, sal refinada, harina refinada y derivados, panadería, margarina, gaseosas…etc.

La afirmación de que  la alimentación afecta el pH del cuerpo, no tiene ninguna base científica y esta teoría fue desmentida por el American Institute for Cancer Research.

El organismo humano tiene sus propios mecanismos para mantener el pH en valores óptimos para la salud y los niveles de pH de los alimentos que consumimos no tienen nada que ver con el cáncer.

No  está aconsejada para pacientes con cáncer por su ineficacia probada

  •  Dieta y “superalimentos”

Popularmente, este concepto hace alusión a alimentos que contienen una cantidad elevada de nutrientes y otras sustancias que pueden ser beneficiosas para la salud y a los que se les atribuyen propiedades preventivas o incluso curativas de ciertas enfermedades, incluido el cáncer.

Desde el punto de vista científico esa definición es errónea. No existe ningún alimento que por sí solo, por el hecho de comerlo de manera regular y en gran cantidad,  nos proteja de enfermedades o nos cure de ninguna patología ya existente.

Estos alimentos  al ser  saludables en general, podemos incorporarlos a nuestra dieta, porque lo que mejora la salud o la menoscaba no es el consumo de forma aislada  de determinados alimentos, sino los patrones alimentarios. Aunque no existan los superalimentos o superfoods,  comer bien es fundamental para la salud y cada vez hay más evidencias científicas que lo corroboran.

La mayoría de los estudios realizados sobre las propiedades de estos superalimentos se han realizado en laboratorio - in vitro -, usando lotes  de células humanas o, bien en animales de experimentación como las ratas. Existen grandes dificultades a la hora de extrapolar los resultados de esos estudios a las dietas reales, porque desde el punto de vista científico no se puede afirmar que los efectos obtenidos  en el  laboratorio sean replicables en el organismo humano cuando estos alimentos son consumidos por las personas.

Es difícil y compleja la investigación científica sobre  los efectos beneficiosos de los “superalimentos” en los seres humanos, pues la genética y los estilos de vida varían mucho de una persona y a otra y, ambos condicionan mucho los posibles resultados.

La mayoría de los expertos coinciden en señalar que actualmente no existen evidencias científicas que  relacionen su  consumo con  la cura y/o prevención del cáncer, aunque se trate de productos saludables.

La lista de superalimentos que se promocionan es infinita. Citaremos algunos:

Quínoa, semillas de chía, cúrcuma, Ajo, té verde, granada y zumo de granada, jengibre, arándanos, remolacha, naranjas y zanahorias, cereales de granos enteros, chocolate, bayas de goji, jale…etc.

En Oncología la dieta aconsejada debe ser saludable, variada, equilibrada, adaptada a las necesidades y  gustos de las personas con cáncer. Es más saludable y equilibrada una alimentación   basada en una amplia variedad de alimentos nutritivos que una dieta fundamentada únicamente en un superalimento o en un pequeño grupo de ellos.

Según el Cancer Research UK, no se debería confiar en los llamados 'superfoods' para reducir el riesgo de cáncer y estos nunca deben reemplazar a una dieta variada, sana y equilibrada.

  •   Dietas sin lácteos

Desde la comunidad  científica, mayoritariamente se promueve la ingesta de lácteos  como parte de una alimentación sana por su calidad nutricional, salvo en aquellas personas, que a nivel individual presenten alguna intolerancia o contraindicación a su ingesta.

Sin embargo, en la actualidad, el consumo de  lácteos es muy controvertido e incluso duramente criticado por ciertas corrientes nutricionales, relacionándolo con determinadas enfermedades, incluido el cáncer.

Se han realizado múltiples estudios al respecto y los resultados no han sido concluyentes y, a veces,  incluso han sido contradictorios.

Dos meta-análisis (análisis de un compendio de estudios seleccionados por su calidad) que han revisado los diversos estudios sobre “cáncer de mama y lácteos” y  “cáncer colorrectal y lácteos” concluyen que un mayor consumo total de lácteos se asocian a un menor índice de estos dos tipos de cáncer.

Respecto al cáncer de próstata y consumo de leche, también se han realizado muchos estudios y los resultados no son unánimes. Algunos sugieren que un alto consumo de calcio puede aumentar el riesgo de cáncer de próstata. Aunque se haya visto cierta relación  en algunos estudios observacionales entre lácteos y cáncer de próstata, no podemos hablar de una relación directa científicamente demostrada. Se precisan más estudios.

De forma general puede decirse que no existe una evidencia sostenible y clara para recomendar la no ingesta de alimentos lácteos para evitar un tumor.

Aconsejamos a aquellos  pacientes que por cualquier razón opten por alguna de las dietas que se promocionan como anti-cáncer lo pongan en conocimiento de su médico.

   Algunas conclusiones generales sobre alimentación y cáncer

  • Ninguna dieta puede curar un cáncer establecido y, sin embargo, una mala alimentación sí que puede empeorar el pronóstico de una persona con cáncer. Un buen estado nutricional se relaciona con una mayor tolerancia  a los tratamientos,  una mejor defensa contra las infecciones y, sobre todo, con una mejoría en  el estado general y en la calidad de vida.
  • Muchas de las dietas que se promocionan como “dietas anticáncer"en internet en distintas web,  incluso en libros y que proponen cambios radicales en la alimentación, no tienen un soporte científico, se relacionan en algunos casos con efectos adversos y/o pueden favorecer un estado de nutrición deficiente.
  • Los consejos dietético-nutricionales para las personas con cáncer deben ser prescritos por  dietistas-nutricionistas con experiencia en el tema. Estos profesionales existen en todos los hospitales.
  • Para los pacientes con cáncer la dieta y la nutrición durante la quimioterapia deben estar basadas en las necesidades que presenten, en los alimentos que puedan tolerar y en ayudar a controlar los síntomas que puedan aparecer tales como las náuseas, los vómitos, la diarrea, las alteraciones en el sentido del gusto, la sequedad bucal,  las llagas en la boca, la falta de apetito, etc. Es muy importante garantizar una ingesta adecuada de calorías y proteínas y mantener el peso corporal.
  • Muchas personas con cáncer pueden mantener una dieta equilibrada y saludable durante el tratamiento. Otras, en cambio, van a necesitar suplementos o dietas especiales. Cuando esto ocurre, las dietas y/o suplementos  siempre serán personalizadas, atendiendo a las características concretas del paciente y adaptadas  al estado nutricional,  tipo y estadio del tumor y siempre deben estar prescritas por profesionales expertos.
  • No están indicadas para los pacientes con cáncer las denominadas dietas anti cáncer a las que hemos hecho referencia anteriormente, tales como a Macrobiótica, la Terapia Gerson, Regímenes Kelley/González, Dieta alcalina, Dieta a base de “superalimentos”. Dietas sin lácteos…etc.

 

Editado por pioa el 10 de June de 2016, a las 09:53:08. Motivo:
 
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