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Anticuerpos monoclonales contra receptores de membrana

28 de December de 2012, a las 22:17:28
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La producción de estos anticuerpos requiere un proceso complejo: se cogen moléculas purificadas de tumores humanos, se inyectan en animales como el ratón o el conejo y al reconocerlas estos animales como ajenas, activan su sistema de defensa inmune y fabrican anticuerpos contra las mismas. Estos anticuerpos, debidamente purificados y modificados para su utilización en humanos, pueden ser reinyectados en aquellos pacientes con cáncer cuyas células presentan o necesitan de la actividad de la molécula diana. Los anticuerpos se unirán a las células tumorales, que poseen en su membrana gran cantidad de los receptores a los que se dirige el tratamiento y conducirán a la destrucción de estas células o a una parada en el crecimiento del tumor. En 1986 se aprobó muromonab, el primer anticuerpo monoclonal aceptado como medicamento para humanos. Este fármaco presentó algunos inconvenientes. El segundo anticuerpo monoclonal para el tratamiento de enfermedades humanas se aprobó en 1994, el tercero tuvo que esperar hasta 1997, pero desde el año 2000, Estados Unidos y la Unión Europea han aprobado gran cantidad de fármacos basados en anticuerpos monoclonales.

Los anticuerpos monoclonales están revolucionando el tratamiento del cáncer, pero ya habían cambiado radicalmente el modo de diagnosticarlo bastante antes.

Trastuzumab (Herceptin®) es el anticuerpo monoclonal que ha alcanzado más resonancia pública, seguramente por su uso en determinados cánceres de mama. La diana molecular contra la que está dirigido es HER-2, una proteína que sobresale de la superficie de las células de cáncer mamario. La variedad normal de HER-2 está habitualmente desactivada aunque, bajo condiciones muy particulares, puede entrar en funcionamiento e iniciar un ciclo de división celular. Las células cancerosas poseen una variedad defectuosa de HER-2 que se mantiene permanentemente activa. Como si se tratara del acelerador de un coche que se hubiera atascado al pisarlo a fondo, el HER-2 averiado obliga a las células cancerosas a dividirse sin cesar. Trastuzumab es capaz de contrarrestar este efecto.

Pero no todos los cánceres de mama son HER-2 positivos. Sólo un porcentaje de todas las mujeres con cáncer de mama, que suele representar entre el 10 y el 30%, está en esta situación y, por lo tanto, solo en estos casos es eficaz el tratamiento con trastuzumab. Para averiguar si un tumor concreto tiene o no el HER-2 se emplea una serie de técnicas complejas que nos permiten conocer, no sólo si los anticuerpos monoclonales están indicados para tratar un determinado cáncer de mama, sino también conocer de antemano cuáles responderán al tratamiento y cuáles no.

Todas las mujeres con metástasis de cáncer de mama que sea HER2-positivo suelen recibir tratamiento con trastuzumab, porque su esperanza vida se prolonga considerablemente. Además, las mujeres que han sido tratadas con cirugía y presentan tinciones positivas de HER-2, también suelen recibir un tratamiento prolongado con el anticuerpo, pues se ha demostrado que su pronóstico mejora mucho al reducirse la probabilidad de aparición de metástasis en el futuro.

Pertuzumab. Se trata de un anticuerpo monoclonal muy parecido a trastuzumab. También está dirigido contra el receptor de Her-2 pero se une al mismo en un “punto de anclaje” distinto de trastuzumab. En diciembre de 2011 se publicaron los resultados de un gran estudio que demostraba que añadir pertuzumab a la combinación de quimioterapia y trastuzumab, aumentaba muy sustancialmente el control de la enfermedad en pacientes con cáncer de mama metastásico Her-2 positivo respecto a trastuzumab junto a quimioterapia solos. En esta indicación (cáncer de mama metastásico Her-2 positivo tratado por primera vez o “en primera línea”) es en la que Pertuzumab (Perjeta®) se ha aprobado en Estados Unidos, aunque todavía no está aprobado en Europa.

Cetuximab (Erbitux®). Es otro anticuerpo monoclonal que actúa sobre otra sustancia celular denominada factor de crecimiento epidérmico. El factor de crecimiento epidérmico (EGF) es una sustancia producida por muchas células de varios tipos de tumores que acelera la división y proliferación de las células malignas. Pero para funcionar, el EGF ha de acoplarse a otra molécula del exterior de las células cancerosas, el receptor de EGF (EGFR). EGF se introduce en el interior de EGFR, que lee la información química que el primero le proporciona, de una manera muy parecida al modo cómo funcionan los lectores de las tarjetas de crédito en los cajeros automáticos. El Cetuximab está diseñado para fijarse, exactamente, en la puerta de entrada de EGFR, de manera que EGF no pueda ser detectado. Es como si tapásemos la ranura del cajero automático con silicona.

En los tumores donde ha demostrado mayor utilidad el cetuximab son los tumores de cabeza y cuello que comprenden el área otorrinolaringóloga y en el cáncer de colon. Los tumores de cabeza y cuello (carcinomas de boca, laringe, faringe...), en su inmensa mayoría “expresan EGFR” en gran cantidad, siempre que sean del tipo más habitual como son los carcinomas escamosos. En estos tumores cetuximab ha alcanzado la aprobación como tratamiento combinado con radioterapia en caso de tumores que ya no son resecables (extirpables por técnicas quirúrgicas).

En cuanto a los adenocarcinomas de colon (que son el tipo de tumor más frecuente en esta localización), cetuximab ha demostrado tener eficacia en un número importante de casos y se ha incluido entre los tratamientos aprobados para el cáncer de colon metastásico o no resecable.

El cetuximab se administra por vía endovenosa y sus efectos secundarios pueden considerase leves.

Bevacizumab (Avastin®) es otro anticuerpo monoclonal cuya diana molecular se denomina VEGFR. Actúa obstaculizando la formación de los nuevos vasos sanguíneos que el tumor requiere para su crecimiento y desarrollo. En el año 2004 se aprobó para el tratamiento del cáncer de colon con metástasis, pero los ensayos en otros tipos de cáncer han llevado a nuevas indicaciones, como el cáncer renal o el de mama.

Panitumumab (Vectibix®) . Es un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor de EGFR, al igual que Cetuximab. Actualmente, panitumumab está aprobado para su uso en cáncer colorrectal metastásico, tras el fracaso de quimioterapia convencional, y siempre que su diana, EGFR, funcione con normalidad. En concreto, panitumumab, ha demostrado utilidad cuando el tumor tiene la proteína K-ras en su estado original, es decir cuando no está mutada.

Rituximab (Mabthera®) Fue el primer anticuerpo monoclonal de gran uso en oncología. La diana molecular contra la que está programado el anticuerpo es el CD20, para el tratamiento de los linfomas de células B. Se empezó a usar en los enfermos resistentes a la quimioterapia, pero hoy día se aplica en todos los casos prácticamente. En la mayoría de los casos, los mejores resultados se obtienen al combinarlo con ciertos fármacos de quimioterapia. Se ha comprobado que no sólo es útil para detener el avance de la enfermedad, sino también para mantener la respuesta al tratamiento a lo largo de los años.

Algunos Anticuerpos monoclonales también se usan en combinación con una partícula radiactiva, es la llamada radioinmunoterapia. El anticuerpo monoclonal, “guiaría” a la partícula radiactiva justo hasta donde están las células de linfoma, evitando la radiación innecesaria de los tejidos sanos. Hay dos radioanticuerpos aprobados para el tratamiento de los linfomas, el ibritumomab, que emplea el Ytrio-90 como fuente de radiactividad (Zevalin®) y el tositumomab, que usa el Yodo-131 (Bexxar®).

Otros Anticuerpos monoclonales


Las leucemias también se pueden tratar en la actualidad con anticuerpos monoclonales. El alemtuzumab (Campath®) está aprobado desde el año 2001 para el tratamiento de la leucemia linfocítica crónica, la variedad más frecuente de este cáncer sanguíneo. Alemtuzumab está dirigido contra CD52, una proteína cuya función todavía desconocemos, pero que sabemos que es importante para la multiplicación de las células leucémicas.

Otro anticuerpo monoclonal, el gemtuzumab ozogamicina (Mylotarg®), que dirige su acción contra el antígeno CD33 de las células de la leucemia mieloide aguda. Es este caso, el anticuerpo no viaja solo, pues va ligado a caliqueamicina, un químico tóxico para las células leucémicas. El anticuerpo monoclonal concentra este medicamento justo allí donde estén las células de la leucemia y provoca su destrucción.
Editado por pioa el 19 de August de 2013, a las 12:03:27. Motivo:
 
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